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Robots en un almacén en marcha: seguridad, circulación y qué medir además de la velocidad

Un robot comprado para un almacén con mucha actividad entra en un suelo lleno de personas, carretillas y costumbres. Qué normas lo cubren, quién responde de la evaluación de riesgos, cómo separar las rutas y qué medir además del rendimiento.

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Respuesta breve

Introduzca los robots en un almacén en funcionamiento como un proyecto del lugar, no como una compra. Determine qué norma cubre cada máquina, exija al integrador una evaluación de riesgos documentada y hecha con quienes trabajan en la nave, separe las rutas de robots y peatones y señalice los cruces, forme a todo el que pase por la zona y siga las paradas, las intervenciones y la sobrecarga física junto al rendimiento.

Corte de verificación: 4 fuentes
Un robot que comparte el suelo con personas es un proyecto del lugar: la misma máquina puede ser segura junto a una pared y peligrosa junto a un pasillo peatonal.
No hay una norma única para los robots de almacén: brazos, aplicaciones colaborativas y carretillas sin conductor tienen cada uno la suya, y las ediciones cambian.
El integrador debe completar y documentar la evaluación de riesgos antes de la puesta en servicio, y quienes trabajan cerca del robot deben participar en ella.

Un suelo compartido es otro proyecto que una celda vallada

Un robot industrial tradicional trabaja dentro de una jaula, y la jaula hace casi todo el trabajo de seguridad. El manual técnico de la OSHA, la administración estadounidense de seguridad laboral, describe esas aplicaciones no colaborativas como separadas de los trabajadores por resguardos convencionales. Un almacén que sigue preparando pedidos mientras llegan los robots no tiene ese lujo: la máquina y la persona usan los mismos pasillos.

El manual nombra los dos tipos que importan aquí. Una aplicación colaborativa está diseñada para la interacción directa con los trabajadores. Un robot móvil industrial se desplaza de forma autónoma para automatizar el transporte, esquiva obstáculos o evita colisiones y, a diferencia de una carretilla elevadora, no está pensado para un conductor sentado o de pie. Puede funcionar solo o en flota.

El NIOSH, el instituto estadounidense de seguridad y salud en el trabajo, enumera los peligros conocidos —golpes y atrapamientos, aplastamiento, resbalones y tropiezos, electricidad— y añade otros más nuevos para los robots que trabajan cerca de personas: contacto inesperado, distracción frente a otros peligros y estrés mental. Reconoce que estos riesgos emergentes quizá no se comprendan aún del todo. Ese es el punto de partida honesto para hablar de la seguridad de los robots de almacén.

No hay un reglamento único: qué norma cubre cada máquina

Ningún documento resuelve por sí solo la seguridad de los robots de almacén. El manual de la OSHA remite primero a las normas generales sobre resguardos de máquinas, bloqueo de energías y superficies de trabajo, y después a normas de consenso: la ISO 10218 en dos partes, una para el robot y otra para los sistemas robóticos y su integración, y la ISO/TS 15066 para el funcionamiento colaborativo. Señala que las normas se revisan periódicamente y califica de buena práctica el uso de las ediciones vigentes.

Los robots móviles pertenecen a otro capítulo. La ISO 3691-4 fija los requisitos de seguridad, y los medios para verificarlos, de las carretillas industriales sin conductor; el resumen de ISO pone como ejemplos los vehículos de guiado automático y los robots móviles autónomos. Afirma que el estado de la zona de operación influye de forma significativa en la seguridad y dedica un anexo a la preparación de esa zona. Las carretillas destinadas a zonas públicas quedan fuera de su ámbito.

De ahí se siguen dos consecuencias prácticas. Un brazo robótico montado sobre una base móvil, combinación que el manual describe, debe comprobarse frente a las dos familias de normas. Y las ediciones cambian: el catálogo de ISO muestra la edición de 2023 de la ISO 3691-4 como pendiente de revisión, con un borrador de sustitución en desarrollo. Pregunte al proveedor a qué edición se refiere cada declaración y escríbala en el contrato.

La evaluación de riesgos pertenece al lugar, no al folleto

Un certificado de la máquina no es una evaluación de su pasillo. El manual de la OSHA hace responsable al integrador de completar y documentar una evaluación de riesgos antes de la puesta en servicio y de entregar los resultados al empleador, y recomienda que participen los trabajadores afectados. Si el integrador no forma a la plantilla sobre sus conclusiones, debe hacerlo el empleador.

Cada aplicación necesita su propia evaluación, aunque los equipos sean idénticos. El ejemplo del manual es preciso: una instalación está junto a una pared, otra junto a un pasillo peatonal, y los peligros son distintos. En un almacén la lista de diferencias de ese tipo es larga: una esquina sin visibilidad, una rampa, una puerta de muelle, el borde de un altillo, un punto de carga junto a la sala de descanso.

Evalúe las horas raras y no solo las normales. El manual cita estudios según los cuales muchos accidentes con robots ocurren fuera del funcionamiento normal, durante la instalación, la programación, las pruebas y el mantenimiento, y señala la presión del tiempo como un peligro en sí: quien tiene prisa por reanudar se salta pasos. Revise la evaluación cada vez que cambien la distribución, el software o la tarea.

Normas de circulación: separar donde se pueda y señalizar cada cruce

Trate a los robots como vehículos y al almacén como una red viaria. El Health and Safety Executive (HSE), el regulador británico de seguridad laboral, enuncia el principio sin rodeos: una vía de circulación debe poder usarse sin peligro para quienes trabajan cerca, y las calzadas y los caminos peatonales deben estar separados siempre que sea posible. La medida más eficaz, dice, es que las rutas sean totalmente independientes.

Donde las rutas deben cruzarse, el HSE pide pasos marcados y señalizados, con buena visibilidad en todas las direcciones, y barreras en las entradas y en las esquinas de los edificios. Aconseja trazar los recorridos peatonales por donde la gente camina de forma natural, sus «líneas de deseo», para que no se salga de ellos. En interiores, las señales y las marcas en el suelo deben indicar a conductores y peatones de quién es cada vía.

Para los vehículos sin conductor la orientación es concreta. En las rutas compartidas con peatones, los vehículos no deben poder atrapar a nadie y deben llevar protecciones que mantengan bajo el riesgo de lesión si hay contacto; las holguras deben ser suficientes, y los elementos fijos del recorrido no deben crear puntos de atrapamiento. El HSE sugiere además restringir los vehículos en los cambios de turno, cuando hay mucha gente a pie.

Parar, frenar o tocar con suavidad: cómo puede un robot compartir espacio

«Colaborativo» describe una aplicación, no un producto. El manual de la OSHA enumera las técnicas que permiten compartir espacio. Con la supervisión de velocidad y separación, unos sensores detectan a la persona y el robot reduce la marcha y después se detiene antes del contacto. Con el guiado manual, el robot solo se mueve mientras un trabajador lo dirige y mantiene pulsado un mando de acción mantenida.

Con la limitación de potencia y fuerza, el contacto está previsto y permitido porque las fuerzas y presiones se mantienen por debajo del nivel que causa lesión. El manual señala que estas aplicaciones suelen funcionar a velocidades y con cargas muy inferiores a las que el robot admite, y que debe impedirse el contacto con zonas sensibles como la cara, las sienes y la garganta. Las técnicas suelen combinarse: rápido cuando no hay nadie cerca, lento cuando alguien se acerca.

Por eso la palabra «cobot» en una oferta no resuelve nada. Una nota del propio manual dice que el término solo indica que un robot está preparado para usarse en una aplicación colaborativa. Pregunte si la pinza y la carga formaron parte de la evaluación, porque un brazo suave que sostiene una caja de cantos vivos deja de serlo, y pida las fuerzas de contacto medidas y no los valores de catálogo.

Ergonomía después de automatizar: mire el trabajo que queda

Los robots suelen justificarse por los levantamientos y los desplazamientos que eliminan, y el NIOSH coincide en que pueden mejorar la seguridad y el bienestar al asumir trabajos de alto riesgo. Pero la automatización rara vez elimina un puesto entero. Deja a una persona en una estación a la que llegan las mercancías, y el diseño de esa estación decide si la carga física bajó o simplemente cambió de sitio.

Compruebe tres cosas en cada puesto humano. Alcance: ¿se presentan los artículos a una distancia cómoda, o la persona se agacha y se estira todo el turno? Ritmo: ¿quién marca la cadencia, el trabajador o la cola de robots que espera detrás? Variedad: ¿hay rotación entre tareas, o el mismo movimiento de la primera hora a la última?

El manual de la OSHA lo trata como parte de la seguridad y no de la comodidad: en los sistemas colaborativos de fuerza limitada, dice, los parámetros de potencia, fuerza y ergonomía deben determinarse mediante la evaluación de riesgos. Lleve el puesto de trabajo al orden del día de la evaluación, deje que quienes van a ocuparlo lo prueben antes de la aceptación y trate los avisos de dolor como partes de defecto. Un dolor persistente es asunto de un profesional de salud laboral.

Forme a todo el que cruza la nave, no solo a los operadores

Las personas más expuestas faltan a menudo en la lista de formación. El manual de la OSHA dice que quienes programan, operan, mantienen o reparan robots deben recibir formación antes de su asignación y poder demostrar su competencia. Y añade una línea que los almacenes suelen pasar por alto: formación de sensibilización para los empleados que no tienen relación con el robot pero pasan junto a su perímetro, y pone como ejemplos al personal de limpieza y al de almacén.

La formación de sensibilización puede ser breve si responde a preguntas reales. ¿Por dónde puedo caminar y por dónde nunca? ¿Qué hace el robot cuando me detecta y qué significan sus luces y sonidos? ¿Qué hago si uno se detiene en mi camino, y quién está autorizado a moverlo o reiniciarlo? El HSE suma a las visitas y a los recién incorporados: explíqueles las rutas antes de que lleguen a la nave.

Ponga por escrito los procedimientos fuera de lo habitual. El manual pide procedimientos escritos, como mínimo, para las tareas que siguen una secuencia fija y para las que entrañan peligros inusuales, incluidos arranques, paradas y emergencias, y para el control de energías peligrosas durante el mantenimiento. Uno de sus ejemplos de accidente muestra por qué: un contratista limpió un sensor con el sistema en modo automático, el sensor dio señal, el robot reanudó su trayectoria y golpeó al trabajador.

Más allá del rendimiento: las cifras que muestran si la nave funciona

El rendimiento le dice si los robots son rápidos. No le dice si la nave funciona. Cuente las paradas de protección y dónde se concentran, las veces que una persona tuvo que liberar, mover o reiniciar un robot, las rutas bloqueadas por palés o máquinas aparcadas y los cuasi accidentes que comunica la plantilla. Una zona con muchas paradas le está diciendo que personas y robots quieren el mismo espacio.

Añada las medidas humanas. El NIOSH cita la desconfianza en las capacidades del robot y la preocupación por perder el empleo entre las tensiones de trabajar cerca de robots, y ninguna aparece en un panel si nadie pregunta. Una pregunta breve y periódica a quienes están en la nave, leída junto a los registros de sobreesfuerzo y de ausencias, muestra si el cambio se está asimilando o solo se soporta.

Siga verificando las propias funciones de seguridad. El manual dice que el empleador sigue siendo responsable tras la aceptación y propone ensayos periódicos de la capacidad de parada y de las distancias de seguridad, comprobaciones de que los ajustes de seguridad no han cambiado y un registro de cada ensayo. Empiece por una zona, defina estas medidas antes de que funcione el primer robot y amplíe solo cuando se hayan mantenido durante una temporada alta.

Lista práctica

  • Haga una lista de todas las máquinas y anote la norma y la edición que declara su proveedor, por separado para brazos, aplicaciones colaborativas y carretillas sin conductor.
  • Exija al integrador una evaluación de riesgos documentada antes de la puesta en servicio, con participación del personal de la nave, y repítala cuando cambie la distribución.
  • Dibuje en un mismo plano las rutas de robots y de peatones, sepárelas donde sea posible y marque, señalice e ilumine cada punto de cruce.
  • Dé formación de sensibilización a todo el que pase por la zona de robots, incluidos limpieza, contratistas, visitas y recién incorporados.
  • Acuerde antes del arranque qué paradas, intervenciones, cuasi accidentes y avisos de sobrecarga se contarán y quién los revisa cada mes.

Preguntas frecuentes

¿Qué normas de seguridad se aplican a los robots de almacén?

Depende de la máquina. Los brazos robóticos industriales y su integración están cubiertos por la ISO 10218, el funcionamiento colaborativo por la ISO/TS 15066 y las carretillas industriales sin conductor, incluidos los vehículos de guiado automático y los robots móviles autónomos, por la ISO 3691-4. Por encima se aplica la legislación laboral nacional. Las normas se revisan, así que confirme la edición vigente en el catálogo de ISO y pregunte a los proveedores qué edición usan sus declaraciones.

¿Es seguro trabajar junto a un robot colaborativo sin resguardos?

No automáticamente. El manual técnico de la OSHA trata la colaboración como una propiedad de toda la aplicación, incluidas la pinza y la carga, e indica que los límites de potencia y fuerza deben determinarse mediante una evaluación de riesgos. Un robot vendido como cobot solo está preparado para el uso colaborativo; que su tarea sea segura sin vallado es una conclusión de la evaluación, no del folleto.

¿Quién responde de la evaluación de riesgos de una instalación robótica?

Según el manual de la OSHA, el integrador es responsable de completar y documentar la evaluación antes de la puesta en servicio y de entregar los resultados al empleador, y ambos deberían implicar a los trabajadores afectados. Después, el empleador sigue respondiendo de un lugar de trabajo seguro, lo que incluye revisar la evaluación tras los cambios y mantener ensayadas las funciones de seguridad. Otros países reparten las obligaciones en su propia legislación: consúltela.

¿Cómo se separan las rutas de robots y los pasillos peatonales en un almacén?

Siga el principio que rige cualquier transporte interno: separe las rutas siempre que sea posible y, donde deban cruzarse, disponga pasos marcados y señalizados con buena visibilidad. La orientación del HSE añade que los vehículos sin conductor en rutas compartidas no deben poder atrapar a los peatones y necesitan holgura suficiente. Trace los pasillos por donde la gente camina de verdad, o no se usarán.

¿Qué debe medir un almacén después de introducir robots?

Junto al rendimiento, siga las paradas de protección y su ubicación, las intervenciones manuales, las rutas bloqueadas, los cuasi accidentes y los avisos de sobrecarga o estrés de quienes trabajan cerca de las máquinas. Añada ensayos periódicos de la capacidad de parada y de los ajustes de seguridad. En conjunto muestran si personas y robots comparten la nave o compiten por ella, algo que las cifras de producción no revelan.