Respuesta breve
Una puntuación de reparabilidad valora si un producto puede abrirse, recibir piezas y repararse con documentación. Francia muestra una nota sobre diez desde 2021 y la sustituye por un índice de durabilidad en algunos productos; la etiqueta energética de la UE indica desde el 20 de junio de 2025 una clase de la A a la E en teléfonos inteligentes y tabletas. Ambas las calcula el fabricante a partir de pasos de desmontaje, fijaciones, herramientas, piezas e información de reparación: la nota se decide al diseñar.
La nota de reparación ya figura junto al precio
Una puntuación de reparabilidad pone cifra a algo que el comprador solo descubría después de una avería: si el producto se puede abrir, si existen piezas y si alguien fuera de la fábrica sabe cómo arreglarlo. Francia fue la primera en hacer obligatoria esa cifra. El Ministerio de Transición Ecológica francés sitúa el inicio de su indice de réparabilité, una nota sobre diez que se muestra junto al precio, en el 1 de enero de 2021.
La Unión Europea siguió con su propia versión. Según la Comisión Europea, los teléfonos inteligentes y las tabletas que se introducen en el mercado de la UE desde el 20 de junio de 2025 llevan una etiqueta energética que incluye una clase de reparabilidad, y la Comisión lo describe como la primera vez que se exige a un producto vendido en la UE mostrar una puntuación de este tipo. La escala va de la A a la E.
Para un equipo de producto, lo interesante es de dónde sale la nota. No la concede un jurado ni se mejora con una campaña. Se calcula a partir del número de pasos necesarios para llegar a la batería, del tipo de fijaciones, de las herramientas requeridas, de las piezas que se ofrecen y de los documentos publicados. Cada uno de esos elementos es una decisión de diseño o de servicio tomada mucho antes del lanzamiento.
Cinco criterios detrás del indice de réparabilité francés
El índice francés nació del artículo 16 de la ley de 10 de febrero de 2020 contra el despilfarro y por una economía circular. El ministerio enumera cinco criterios. Documentación: durante cuántos años se compromete el productor a facilitar gratuitamente documentos técnicos a reparadores y consumidores. Desmontaje: con qué facilidad se desarma el producto, con qué herramientas y con qué fijaciones. Disponibilidad de piezas de recambio: durante cuánto tiempo y con qué plazo de entrega.
El cuarto criterio es el precio de las piezas de recambio, medido como la relación entre el precio de las piezas y el del producto. El quinto es un conjunto de subcriterios propios de cada categoría. Los cinco resultados se combinan en una nota sobre diez, impresa en un pictograma con código de colores que va del rojo al verde oscuro.
Las reglas de exhibición enseñan tanto como la fórmula. El vendedor debe mostrar la nota cerca del precio, en la tienda y en cada página web desde la que se pueda comprar el producto, y poner a disposición la tabla detallada de la puntuación. Fabricantes e importadores disponen de quince días para comunicar gratuitamente la nota y su desglose a cualquier persona que lo solicite, y deben conservar los justificantes para una posible inspección. El índice lo declara la propia empresa, pero no queda sin control.
Lo que sustituyó al índice depende del producto
El índice francés no ha desaparecido; se ha dividido. El ministerio indica que en 2025 un índice de durabilidad lo sustituyó para los televisores desde el 8 de enero y para las lavadoras desde el 8 de abril, con criterios nuevos relacionados sobre todo con la fiabilidad. En esas dos categorías el comprador ve ahora una nota que plantea una pregunta más amplia: cuánto es probable que dure el aparato, y no solo si se puede arreglar.
En otras cinco categorías sigue a la vista el índice original. La página del ministerio, actualizada por última vez en julio de 2025, cita los ordenadores portátiles, los cortacéspedes eléctricos, los lavavajillas, las aspiradoras y las limpiadoras de alta presión. Quien venda en Francia debería leer esa lista el día en que la necesite, porque ha cambiado más de una vez desde 2021.
Los teléfonos inteligentes siguieron un tercer camino. La lista de textos legales del ministerio incluye una orden de 26 de junio de 2025 que deroga la orden de 2020 con los criterios de puntuación de los smartphones, y los teléfonos ya no figuran entre las categorías que nombra. Seis días antes, el 20 de junio de 2025, había empezado a aplicarse la etiqueta de la UE con su propia clase de reparabilidad. Para los teléfonos, una nota nacional sobre diez cedió el paso a una letra europea.
Seis parámetros deciden la clase de reparabilidad europea
La calificación europea se define en el Reglamento Delegado (UE) 2023/1669 de la Comisión, relativo al etiquetado energético de teléfonos inteligentes y tabletas. Su anexo IV calcula un índice numérico a partir de seis parámetros: profundidad de desmontaje, tipo de fijaciones, tipo de herramientas, piezas de recambio, duración de las actualizaciones de software e información de reparación. La profundidad de desmontaje pesa una cuarta parte; cada uno de los otros cinco, un 15 %.
El índice se expresa en una escala cuyo máximo es cinco y después se traduce en una letra. Según el cuadro del reglamento, la clase A exige un índice de al menos 4,00, y la clase E abarca los resultados desde 1,00 hasta 1,75. La página de la Comisión dedicada a este grupo de productos añade que el detalle de los seis parámetros se publica para cada modelo en la base de datos de productos EPREL, a la que conduce el código QR de la etiqueta.
Hay una ausencia que conviene advertir. El índice francés puntuaba el precio de las piezas de recambio; la fórmula europea no lo hace. La cláusula de revisión del propio reglamento pide a la Comisión que valore, antes del 20 de septiembre de 2027, si procede revisar el índice incorporando otros aspectos y los precios de las piezas. Una marca cuyas piezas están disponibles pero son caras recibe, por tanto, un trato distinto en cada sistema.
Cómo se ganan y se pierden puntos dentro de la carcasa
La profundidad de desmontaje es un recuento de pasos. Según el anexo IV, una pieza que puede retirarse en dos pasos o menos obtiene cinco puntos; la que requiere más de quince obtiene uno solo. Limpiar, eliminar restos y calentar cuentan como pasos, y así es como el adhesivo entra en la aritmética. Si una pieza nueva solo funciona plenamente después de autorizar a distancia un número de serie, cada una de esas acciones se cuenta como cinco pasos adicionales.
Las fijaciones y las herramientas se puntúan pieza por pieza. Las fijaciones reutilizables obtienen cinco puntos, las que se suministran de nuevo con el recambio tres y las simplemente extraíbles uno. Una pieza que no necesita herramienta obtiene cinco puntos, las herramientas básicas cuatro, y la escala baja hasta un punto cuando hacen falta otras herramientas disponibles en el comercio. En los teléfonos no plegables, la batería y el conjunto de pantalla representan cada uno el 30 % de estas puntuaciones por pieza, de modo que esas dos reparaciones dominan el resultado.
Los tres parámetros restantes son compromisos, no geometría. Las piezas de recambio alcanzan la máxima puntuación cuando todas las piezas prioritarias pueden comprarlas tanto los usuarios finales como los reparadores profesionales. Las actualizaciones del sistema operativo garantizadas durante al menos siete años obtienen cinco puntos, seis años tres y cinco años uno. La información de reparación logra la nota máxima cuando es pública y gratuita para los usuarios finales, y solo un punto cuando los profesionales deben pagar una tarifa, por razonable que sea.
Bajo la etiqueta hay requisitos mínimos
La etiqueta ordena los productos; un reglamento distinto, de diseño ecológico, fija el suelo por debajo del cual ninguno puede venderse. La Comisión lo resume así para teléfonos y tabletas: baterías que soporten al menos 800 ciclos de carga y descarga conservando como mínimo el 80 % de su capacidad inicial, resistencia a caídas y arañazos, y protección frente al polvo y el agua.
La reparación tiene su propio suelo. Los productores deben poner a disposición las piezas de recambio críticas en un plazo de cinco a diez días hábiles y durante siete años desde que el modelo deja de venderse en la UE. Las actualizaciones del sistema operativo deben ofrecerse durante al menos cinco años desde la fecha en que se introduce en el mercado la última unidad del modelo. Los reparadores profesionales deben tener acceso no discriminatorio al software o firmware necesario para una sustitución.
Al colocar los dos documentos uno junto al otro, la lógica queda clara. Cinco años de actualizaciones es el mínimo legal que describe la Comisión, y en la etiqueta obtiene la nota más baja de ese parámetro. La clase mide, por tanto, cuánto va un modelo más allá de lo que ya estaba obligado a hacer, al menos en los parámetros en los que ambos textos coinciden.
La directiva de reparación añade deberes después de la venta
Una nota informa; una directiva obliga. La Directiva (UE) 2024/1799, sobre normas comunes para promover la reparación de bienes, se adoptó el 13 de junio de 2024, y la Comisión indica que los Estados miembros debían aplicar sus normas nacionales desde el 31 de julio de 2026. Al tratarse de una directiva, el detalle está en la legislación de cada país, y es ahí donde el vendedor debe comprobarlo.
Su núcleo, en el resumen de la Comisión, es una obligación de reparar. Los fabricantes de productos sujetos a requisitos de reparabilidad en el Derecho de la UE e incluidos en el anexo II de la directiva, con los frigoríficos y los teléfonos inteligentes como ejemplos, deben repararlos en un plazo razonable y por un precio razonable. No pueden recurrir a cláusulas contractuales ni a técnicas de hardware o software que dificulten la reparación, salvo que existan razones legítimas y objetivas, y cuando suministren piezas de recambio deben hacerlo a precios razonables.
La directiva también cambia lo que debe publicarse y lo que gana el cliente. Los fabricantes tienen que facilitar de forma accesible la información sobre sus servicios de reparación e indicar en un sitio web de acceso libre los precios orientativos de las reparaciones habituales. El consumidor que, dentro de la garantía legal, elige la reparación en lugar de la sustitución obtiene un año adicional de esa garantía. La Comisión prevé que una plataforma europea de reparación en línea entre en funcionamiento en enero de 2028.
Piezas, manuales y el camino hasta la batería: preparar un producto
La preparación empieza en un banco de trabajo, no en una hoja de cálculo. Tome el modelo actual, o el prototipo, y cuente los pasos necesarios para retirar la batería y la pantalla con las herramientas que tendría un taller. Anote cada punto en el que haya que calentar adhesivo o volver a autorizar una pieza por software. Ese recuento es el factor de mayor peso del índice europeo y una buena aproximación al criterio francés de desmontaje.
Después, ponga por escrito los compromisos. ¿Durante cuántos años se mantendrá cada pieza en stock, quién podrá comprarla, con qué rapidez se enviará y a qué precio? ¿Durante cuánto tiempo se actualizará el software? Son decisiones comerciales con un coste, y deben tomarlas quienes responden del margen, no quien rellena la plantilla de cálculo. Tanto el sistema francés como el europeo puntúan la promesa, así que la promesa tiene que ser una que la empresa pueda cumplir.
Por último, trate la documentación como un producto. Un manual de reparación redactado mientras el diseño sigue abierto cuesta poco y saca a la luz pronto los pasos incómodos. Publíquelo donde los reparadores puedan encontrarlo, junto con la lista de piezas y los precios orientativos. Guarde en un mismo expediente el cálculo, las pruebas y los compromisos fechados, porque en Francia el fabricante debe poder justificar la nota ante las autoridades, y en la UE la vigilancia del mercado verifica las clases declaradas.
Leer la nota con criterio y volver a comprobarla dentro de un año
Como herramienta de decisión, la puntuación funciona mejor dentro de una misma categoría y de un mismo sistema. Compare dos teléfonos por su clase europea, o dos lavavajillas por su nota francesa, y después abra el desglose: un total mediocre puede esconder una sustitución de batería excelente y una mala política de piezas, o lo contrario. La etiqueta de la UE ayuda porque imprime la clase de reparabilidad junto al grado de protección frente a polvo y agua y la clase de resistencia a las caídas, de modo que el equilibrio entre una carcasa sellada y otra que se abre se ve en una sola pegatina.
Las pruebas de que estas etiquetas cambian el comportamiento son alentadoras, pero modestas. El ministerio francés cita un estudio gubernamental según el cual el índice parece haber orientado a los compradores hacia opciones más reparables y a los distribuidores hacia el deseo de venderlas, y formula ese resultado con cautela. Una puntuación es un elemento de juicio entre otros. No dice si existe un taller cerca del cliente ni si la reparación compensará su precio en el sexto año.
Las normas seguirán moviéndose, así que conviene adquirir el hábito de comprobar en lugar de memorizar. La lista francesa de categorías está en la página del ministerio; los requisitos europeos de cada grupo de productos, en el sitio de la Comisión sobre productos energéticamente eficientes; el anexo II de la directiva se amplía a medida que se adoptan nuevos requisitos de reparabilidad, y desde el 31 de julio de 2026 incluye los aparatos de calefacción local domésticos. Fije en el calendario del producto una fecha para leer las tres fuentes antes de cada cierre de diseño.
Lista práctica
- Identifique qué sistema se aplica a cada producto y mercado, índice francés, índice de durabilidad o etiqueta de la UE, y anote la página oficial donde lo comprobó.
- Cuente los pasos, las fijaciones y las herramientas necesarias para llegar a la batería y a la pantalla en su diseño actual.
- Decida durante cuántos años se suministrarán piezas de recambio y actualizaciones de software, y deje el compromiso por escrito.
- Publique la información de reparación y los precios orientativos de las reparaciones habituales donde clientes y reparadores puedan encontrarlos.
- Tenga listo para las autoridades el expediente de cálculo con sus justificantes y revise las normas en cada revisión de producto.
Preguntas frecuentes
¿Qué factores tiene en cuenta un índice de reparabilidad?
Los que hacen practicable una reparación; no dice nada sobre la frecuencia con que el producto se avería. El índice francés combina documentación, facilidad de desmontaje, disponibilidad de piezas de recambio, su precio y criterios propios de cada producto en una nota sobre diez. La clase de la UE para teléfonos inteligentes y tabletas combina profundidad de desmontaje, fijaciones, herramientas, piezas, actualizaciones de software e información de reparación en una letra de la A a la E.
¿Sigue vigente el índice de reparabilidad francés?
Sí, para algunos productos. Según el Ministerio de Transición Ecológica francés, en 2025 un índice de durabilidad lo sustituyó para televisores y lavadoras, mientras que los ordenadores portátiles, los cortacéspedes eléctricos, los lavavajillas, las aspiradoras y las limpiadoras de alta presión conservan el índice original. Los teléfonos inteligentes dependen ahora de la etiqueta energética de la UE. Consulte la página del ministerio antes de dar la lista por buena.
¿Qué productos llevan la clase de reparabilidad de la UE?
Por ahora, los teléfonos inteligentes y las tabletas. La Comisión señala que las normas de etiquetado energético se les aplican desde el 20 de junio de 2025 y excluyen los ordenadores tableta, los productos con pantalla flexible enrollable y los teléfonos para comunicaciones de alta seguridad. Los teléfonos inalámbricos y los móviles básicos están sujetos a los requisitos de diseño ecológico, pero no llevan etiqueta.
¿Tiene en cuenta la puntuación europea el precio de las piezas?
Hoy no. Los seis parámetros del Reglamento Delegado (UE) 2023/1669 cubren la disponibilidad de las piezas, pero no lo que cuestan. El mismo reglamento encarga a la Comisión que estudie, en una revisión prevista a más tardar para el 20 de septiembre de 2027, si el índice debe modificarse para incluir más aspectos y el coste de los recambios. En el índice francés, en cambio, el precio es uno de los cinco criterios.
¿Cómo puede un fabricante mejorar su clase de reparabilidad?
Cambiando los datos de partida, la mayoría de los cuales se fijan en la fase de diseño. Reduzca el número de pasos hasta la batería y la pantalla, sustituya el adhesivo por fijaciones reutilizables, haga posible la reparación con herramientas básicas, venda las piezas prioritarias a los usuarios finales además de a los profesionales, amplíe el periodo de actualizaciones y publique gratis la información de reparación. Cada medida mueve un parámetro concreto del cálculo.
