Respuesta breve
La repetición espaciada consiste en repasar cada dato a intervalos crecientes, poco antes de olvidarlo, y responder de memoria en lugar de releer. La investigación sobre el efecto de espaciado y el efecto de evaluación respalda las dos mitades. Una caja de Leitner, SM-2 o FSRS fija las fechas; tu parte son tarjetas cortas de un solo dato y un tiempo de repaso diario que puedas sostener.
La repetición espaciada consiste en repasar justo antes de olvidar
La repetición espaciada es una forma de repasar el material a intervalos crecientes, de modo que cada repaso caiga poco antes de que el recuerdo se debilite. Wikipedia la describe como una técnica con base empírica, habitual con tarjetas: las nuevas y las difíciles aparecen a menudo, las antiguas y fáciles cada vez menos. En su libro Psychology of Study, de 1932, C. A. Mace aconsejaba espaciar los repasos con intervalos crecientes de aproximadamente uno, dos, cuatro y ocho días.
Dos hallazgos hacen funcionar el método. El efecto de espaciado dice que la misma cantidad de estudio se recuerda más tiempo si se reparte que si se concentra en una sola noche. El efecto de evaluación, o práctica de recuperación, dice que sacar una respuesta de la memoria la fortalece más que volver a leerla. Una tarjeta que contestas antes de darle la vuelta usa el segundo; el calendario que decide cuándo la ves usa el primero. Sin una de las dos mitades, queda releer con calendario o preguntar al azar.
Qué midió realmente Ebbinghaus en 1879 y 1880
La curva del olvido suele dibujarse como una línea suave de cuánto recuerda la gente. Su origen es más estrecho. Hermann Ebbinghaus examinó a un solo sujeto, él mismo, con series de sílabas sin sentido. Su libro Memory, publicado en 1885 y traducido al inglés por Henry Ruger y Clara Bussenius en 1913, recoge 163 pruebas dobles realizadas en 1879 y 1880. Aprendía cada serie hasta poder recitarla dos veces sin error, la reaprendía tras una pausa y contaba el trabajo ahorrado.
Por eso las cifras son ahorros, no recuerdo. Tras unos 19 minutos ahorró el 58 por ciento del trabajo original, tras 24 horas cerca de un tercio, tras seis días cerca de un cuarto y tras un mes nada menos que un quinto. Una serie olvidada no había desaparecido: volver a aprenderla costaba menos. También comparó repartir con concentrar: en series de 12 sílabas, 38 repeticiones repartidas en tres días lograron lo mismo que 68 en una sola sesión el día anterior. Juzgó la distribución «decididamente más ventajosa», pero subrayó las condiciones muy limitadas.
Los efectos de espaciado y de evaluación en la investigación posterior
Cepeda y sus colegas, en Psychological Bulletin en 2006, reunieron 839 evaluaciones de práctica distribuida de 317 experimentos en 184 artículos y hallaron que el mejor intervalo entre sesiones crece a medida que la prueba queda más lejos. Su estudio de 2008 en Psychological Science enseñó datos a más de 1350 personas y las examinó hasta un año después. Con la prueba una semana después del repaso, el mejor intervalo fue de entre el 20 y el 40 por ciento de esa semana; con un año, de entre el 5 y el 10 por ciento. En la práctica: lo que necesitas dentro de una semana, repásalo uno y medio a tres días después de estudiarlo; lo que necesitas dentro de un año, tras unos 18 a 36 días.
Sobre la recuperación, Roediger y Karpicke (Psychological Science, 2006) pidieron a estudiantes volver a estudiar pasajes en prosa o hacer pruebas de recuerdo libre. Cinco minutos después ganaba el reestudio; a los dos días y a la semana, las pruebas daban una retención bastante mejor, aunque el reestudio los hacía sentirse más seguros. Su artículo de 2008 en Science halló que, una vez recordada una palabra, estudiar más no mejoraba el recuerdo diferido, mientras que evaluar más ayudaba mucho. En su monografía de 2013, Dunlosky y sus colegas calificaron de utilidad alta la práctica con pruebas y la distribuida, y de utilidad baja la relectura y el subrayado.
Cómo funcionan los planificadores: caja de Leitner, SM-2 y FSRS
El planificador más simple es una caja. En el sistema de Leitner, según Wikipedia, una tarjeta pasa al siguiente compartimento cuando respondes bien y vuelve al primero cuando fallas, y cada compartimento espera más que el anterior. Las divisiones medían 1, 2, 5, 8 y 14 centímetros, y una sección se repasaba al llenarse. Las tarjetas fáciles se alejan y las difíciles siguen volviendo.
SM-2, que Piotr Wozniak describió en 1990 tras usarlo en sus programas desde diciembre de 1987, añade aritmética. El primer intervalo es de un día, el segundo de seis, y cada uno posterior es el anterior multiplicado por un factor de facilidad que empieza en 2,5 y nunca baja de 1,3. Calificas cada respuesta de 0 a 5, y una nota inferior a 3 devuelve la tarjeta al principio. En su primer año con él, Wozniak memorizó 10 255 elementos de vocabulario inglés a 41 minutos diarios, con un 89,3 por ciento de retención global.
FSRS, el Free Spaced Repetition Scheduler del proyecto open-spaced-repetition, asigna a cada tarjeta tres números. Su wiki define la recuperabilidad como la probabilidad de recordar en un momento dado, la estabilidad como los días que tarda esa probabilidad en bajar del 100 al 90 por ciento, y la dificultad como lo costoso que es aumentar la estabilidad. Calificas De nuevo, Difícil, Bien o Fácil, y las fechas se derivan de la retención deseada que fijas; la wiki ve razonable del 70 al 97 por ciento y avisa de que más retención exige más repasos. FSRS-6 ajusta 21 parámetros a tu historial, y las simulaciones del proyecto muestran un 20–30 por ciento menos de repasos que SM-2 con la misma retención.
Cómo escribir tarjetas que sigan siendo baratas de repasar
Un planificador no rescata una mala tarjeta. Las veinte reglas de Wozniak para formular el conocimiento, ordenadas por importancia, empiezan antes de que exista ninguna tarjeta: no aprendas lo que no entiendes y construye la imagen global antes de dividirla en preguntas. Después viene el principio de información mínima: una pregunta simple, una respuesta corta. La supresión de palabras, una frase con un hueco, convierte la prosa de un libro de texto en esas unidades, y la supresión gráfica oculta una región de un diagrama o un mapa. Los conjuntos y enumeraciones, como todos los miembros de una unión de países, salen caros; unos huecos solapados dividen una lista inevitable en pasos pequeños.
Las demás reglas rinden durante años. Vincula la tarjeta a tu vida: la palabra para un tipo de sofá se fija cuando la unes a un sofá que conoces. Separa los elementos parecidos que interfieren entre sí. Añade fuente y fecha a los datos que cambian. Wozniak observa que cerca de la mitad del tiempo de repaso suele ir a solo el 3–5 por ciento del material: una tarjeta que falla sin parar necesita reescribirse, no machacarse.
Tarjetas nuevas al día y un calendario de repaso de dos semanas
Lo que te limita son los repasos, no las tarjetas nuevas, porque cada tarjeta vuelve varias veces. Toma SM-2 con sus valores iniciales y a un alumno que añade 20 tarjetas nuevas al día y acierta todas. Las tarjetas aprendidas el día 1 vuelven el día 2 y el día 8; el siguiente intervalo es de 15 días, así que el día 23. El primer día hay 20 tarjetas que ver, el segundo 40, cada día desde el 8 hay 60, y el día 23 hay 80, sin un solo fallo.
Los fallos aumentan la carga: una tarjeta fallada empieza de nuevo en un día y SM-2 repite además, al final de cada sesión, toda tarjeta calificada por debajo de cuatro. Por eso planifica en minutos: elige un tiempo diario que puedas mantener en una mala semana, sostenlo dos semanas y solo entonces sube el ritmo. Fórmulas como la regla de repaso 2-3-5-7 son reglas empíricas: según Wikipedia, los metaanálisis suelen hallar resultados parecidos entre calendarios expansivos y de intervalos iguales. Tras una pausa, deja de añadir tarjetas y despeja la pila atrasada a lo largo de varios días. La wiki de FSRS afirma que su planificador maneja los repasos retrasados mucho mejor.
Repetición espaciada para idiomas, exámenes y trabajo
Los idiomas son el caso clásico: palabras, géneros, formas irregulares y frases hechas son datos pequeños que deben acudir en una fracción de segundo. Wozniak señala que producir una palabra extranjera no garantiza reconocerla, así que pregunta en ambos sentidos. Para los exámenes, empieza con tiempo para que los intervalos puedan crecer. Kornell, en Applied Cognitive Psychology en 2009, halló que un montón grande de tarjetas superaba a cuatro pequeños y que el espaciado superaba al atracón; el espaciado ganó en el 90 por ciento de los participantes, pero tras la primera sesión el 72 por ciento creía que concentrar había funcionado mejor. También encaja el conocimiento de trabajo, con tarjetas fechadas.
Los límites son claros. El método guarda lo que ya entiendes; no crea comprensión. Tampoco sustituye la práctica de una habilidad: hablar, escribir, resolver un problema nuevo o tocar un instrumento mejoran haciendo la tarea, aunque Wikipedia señala que espaciar las sesiones también ha ayudado ahí, por ejemplo en un estudio piloto de simulación quirúrgica. Las tarjetas guardan los datos en que se apoya una habilidad, nunca la habilidad.
Tarjetas de papel, una app gratuita o un curso con su propio mazo
Puedes practicar todo esto solo esta semana con fichas y unas cajas. Escribe veinte tarjetas de un dato con material que entiendas, responde en voz alta antes de darles la vuelta y muévelas entre las cajas como hacía Leitner. Cualquier app de repetición espaciada con planificador te ahorra la cuenta, y una moderna deja fijar la retención deseada. El método no cuesta nada; pide hábito y tiempo para escribir buenas tarjetas.
Un curso estructurado añade el mazo y el plan que lo rodea. En «Inglés en 213 días», de VITON13 SCHOOL, cada palabra de un nivel y cada frase del banco del día pasan al mazo del alumno, de un total de 13 845 palabras y frases. Cinco tipos de tarjeta cubren qué significa una palabra, la traducción desde la lengua del alumno, un hueco en una frase, parejas y escucha. Tras cada respuesta el alumno la califica, y FSRS programa el siguiente repaso para el día en que la tarjeta esté a punto de olvidarse, con los intervalos reales en los botones de calificación.
El calendario sale de ts-fsrs, la biblioteca de FSRS-6 del proyecto open-spaced-repetition, con licencia MIT. El plan diario incluye de 45 a 60 minutos de repasos, y la cuenta muestra qué toca hoy, cuánto está firme y la precisión. Los tres primeros días son gratis, una forma razonable de comparar un mazo hecho con el tuyo.
Lista práctica
- Elige material que ya entiendas y escribe un dato por tarjeta, usando un hueco en las frases.
- Responde cada tarjeta de memoria antes de darle la vuelta y califica la respuesta con honestidad.
- Fija un tiempo diario de repaso que puedas mantener en una mala semana y añade tarjetas nuevas solo dentro de él.
- Tras una pausa, no añadas tarjetas nuevas y despeja la pila atrasada a lo largo de varios días.
- Reescribe la tarjeta que siempre falla en lugar de machacar otra vez la misma formulación.
Preguntas frecuentes
¿Hay investigación detrás de la regla de repaso 2-3-5-7?
No como regla con nombre en los estudios que se comentan aquí. Es un calendario expansivo fijo, y el resumen de Wikipedia sobre los metaanálisis es que los repasos expansivos y los de intervalos iguales suelen rendir más o menos lo mismo. Lo que la evidencia sí respalda es espaciar los repasos, con intervalos más largos cuanto más lejos queda el examen o el uso del conocimiento.
¿Cuántos repasos necesita una tarjeta para quedar fijada?
No hay una cifra fija. Con SM-2, una tarjeta que siempre aciertas se ve el día 1, el día 2 y el día 8, y después los intervalos siguen multiplicándose, de modo que unos pocos repasos cubren meses. Una tarjeta difícil empieza de nuevo cada vez que falla. FSRS fija cada intervalo a partir del historial de la propia tarjeta y de la retención que pidas.
¿Funcionan las tarjetas de papel tan bien como una app con planificador?
El principio es idéntico: recordar de memoria con intervalos crecientes. Una caja de Leitner hace la planificación moviendo tarjetas entre compartimentos. Una app hace la cuenta por ti, puede añadir sonido e imágenes y, con FSRS, deja elegir una retención objetivo. El papel es una buena forma de crear el hábito antes de elegir software.
¿Por qué una tarjeta me resulta familiar al releerla y luego me falla?
La familiaridad no es recuerdo. En los experimentos de Roediger y Karpicke, el reestudio aumentó la confianza de los estudiantes pero dio peor retención a los dos días y a la semana. Kornell vio la misma ilusión con tarjetas: la mayoría creía que concentrar funcionaba mejor aunque el espaciado ganó en casi todos. Responde antes de mirar.
¿Pueden las tarjetas enseñarme a hablar un idioma o a resolver problemas de matemáticas?
Por sí solas, no. Las tarjetas mantienen a mano vocabulario, formas, fórmulas y definiciones, lo que facilita hablar y resolver. La habilidad en sí crece haciendo la tarea: conversaciones, respuestas escritas y problemas nuevos. Un plan sensato combina un mazo diario breve con práctica regular de lo real.
