Respuesta breve
Decide primero para qué sirve la web y qué única acción debe provocar. Después elige el tipo de proveedor, envía el mismo brief de una página a varios y compara presupuestos por escrito. Firma un contrato con etapas, rondas de cambios y la titularidad del diseño y del código, registra el dominio y el alojamiento a tu nombre, acepta el trabajo contra el brief y acuerda el soporte del primer mes.
Antes de buscar a nadie: objetivo, una acción, un rango de presupuesto y una fecha
Quien se pregunta cómo encargar una página web suele empezar por la pregunta equivocada: a quién encargársela. Las primeras decisiones son del dueño y no cuestan nada. El portal del Gobierno australiano para empresas, business.gov.au, pone la definición de los objetivos del sitio como primer paso, antes que el dominio, el alojamiento o el diseño. En la práctica el objetivo cabe en una frase: quién llega, desde dónde y qué única cosa debe hacer.
Dos cosas más completan el marco. Una es un rango de presupuesto que de verdad puedes gastar. La otra es una fecha con un motivo, como el inicio de una temporada o una campaña de publicidad. Un proveedor que solo oye que la web debe ser buena, rápida y barata tiene que adivinar. El que oye el objetivo, la acción, el presupuesto y la fecha puede decir con claridad qué cabe.
Quién hace páginas web: freelance, estudio, agencia o un constructor con un especialista
Hay cuatro tipos habituales de proveedor. Un freelance es una persona que diseña o programa, y encaja con una tarea pequeña y clara. Un estudio es un equipo pequeño bajo un solo contrato, para un sitio en el que diseño, código y contenido deben coordinarse. Una agencia es una empresa mayor para la que la web es una parte de un encargo de marketing. El cuarto es un constructor de sitios, una plataforma de suscripción en la que un especialista contratado monta una web sencilla.
Un artículo del blog de la Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos (SBA) compara los dos extremos de esa gama. Una web hecha por un desarrollador sigue tus especificaciones, pero después el alojamiento, el mantenimiento y la protección frente a intrusiones corren por cuenta de tu empresa. En un constructor, la plataforma se ocupa del alojamiento, la seguridad y las correcciones del software; a cambio la personalización es limitada y el sitio no se puede llevar a otra parte. El texto es de 2018, así que no tomes sus precios; el dilema sigue igual.
El brief: una página que permite comparar los presupuestos
Un brief es una sola página que todos los candidatos reciben en la misma forma. Sin ella, tres proveedores valoran tres sitios distintos y sus cifras no se pueden comparar. La página dice a qué se dedica el negocio, para qué sirve la web, qué páginas necesita, qué existe ya y qué hay que hacer. Para la lista de páginas, business.gov.au propone partir de tus objetivos, de las tareas que los clientes querrán hacer y de la información que necesitan.
Un brief no es una especificación técnica. Quien encarga su primera web no tiene que elegir un gestor de contenidos ni nombrar tecnologías: describe el resultado y deja que cada proveedor proponga el método. Sus propuestas muestran cómo piensa. Envía la misma página a varios candidatos, pide un presupuesto por escrito para un día concreto y di abiertamente que estás comparando ofertas.
Cómo leer un presupuesto: alcance, etapas, exclusiones, cambios y plazos
Un presupuesto es un documento, no una cifra al pie. Debe indicar el alcance: las páginas, las funciones y quién aporta los textos y las imágenes. Debe enumerar las etapas, las exclusiones, las rondas de cambios y las fechas. La Small Business Development Corporation, organismo público de Australia Occidental, es concreta con los cambios: debe quedar claro cuántas rondas están incluidas, cuánto cuestan las adicionales y qué se considera un cambio.
El mismo organismo traza una línea que quien encarga por primera vez suele pasar por alto: corregir errores, como enlaces rotos o páginas que se ven mal en el móvil, no debería cobrarse como un extra. Compara los presupuestos línea por línea y no por el total. Un total más bajo a veces solo significa una lista más corta, sin los textos o sin los formularios. Si se promete soporte tras el lanzamiento, su coste debe figurar con la misma claridad, como tarifa por hora o cuota mensual.
El contrato: etapas, aceptación y de quién son el diseño y el código
El contrato convierte el presupuesto en obligaciones: las etapas, lo que se da por aceptado al final de cada una y los pagos vinculados a ellas. El organismo de Australia Occidental desaconseja pagar una web nueva entera por adelantado: un anticipo y después pagos a medida que el proyecto alcanza los hitos acordados. También pide condiciones claras sobre cómo termina el acuerdo, incluida la entrega de los accesos, los usuarios y las contraseñas. Cada etapa debe terminar con algo que puedes abrir y aprobar por escrito.
De quién es el resultado depende de la ley y del contrato, y la regla por defecto cambia según el país. En el Reino Unido, la guía de la Oficina de Propiedad Intelectual en GOV.UK dice que el primer titular legal de una obra por encargo es quien la crea y no quien la encarga, salvo acuerdo escrito en contrario. En Rusia, el artículo 1296 del Código Civil, en el texto que publica ConsultantPlus, atribuye al cliente el derecho exclusivo sobre un programa de ordenador, una base de datos u otra obra creados por un contrato cuyo objeto era crear esa obra, salvo que el contrato disponga otra cosa. Ese artículo no se aplica cuando el contratista es el propio autor: según el artículo 1288, el contrato puede ceder el derecho exclusivo o conceder solo un derecho de uso dentro de unos límites. El artículo 1234 añade que el contrato que transmite un derecho exclusivo debe constar por escrito y que por regla general el derecho pasa al celebrarlo, salvo pacto en contrario.
La lección práctica es la misma en los dos países: no confíes en la regla por defecto. El contrato debe decir con palabras sencillas quién tiene los derechos sobre el diseño, los textos y el código, y desde qué momento. Pregunta aparte por las piezas hechas por terceros, como las tipografías y las imágenes de banco. Este texto recoge lo que dicen las fuentes y no es asesoramiento jurídico. Antes de firmar, haz que lea el contrato un abogado que conozca la ley de tu país.
El dominio y el alojamiento se quedan a nombre del cliente
El dominio es la dirección del sitio, y no se puede rehacer si se pierde. La ICANN, el organismo que acredita a los registradores de dominios, explica que un dominio no se posee para siempre: registrarlo se parece más a alquilarlo al operador del registro, en tramos de un año. Quien tiene los derechos sobre el registro se llama titular o registrante. La ICANN describe también la trampa para quien encarga por primera vez: un desarrollador que registró el nombre para ti pudo usar sus propios datos de contacto y figurar como titular aunque hayas pagado. Su consejo es comprobarlo con el registrador.
La lista de derechos y responsabilidades de los registrantes que publica la ICANN vincula ambos a quien consta: el derecho a saber cómo gestionar, transferir, renovar y restaurar el nombre, el deber de mantener exactos los datos de contacto y la responsabilidad exclusiva por su uso. Estos documentos se refieren a los registradores acreditados por la ICANN; los dominios de código de país tienen sus propios operadores, así que haz allí la misma pregunta. Con el alojamiento ocurre lo mismo, y la ICANN señala que no estás obligado a contratarlo donde registraste el nombre. El organismo de Australia Occidental sostiene que la propiedad y el control deben ser tuyos cuando la web se lanza.
El trabajo en sí: puntos de control, comentarios en una lista y aceptación antes de lanzar
Un proyecto que va bien avanza por puntos de control que se pueden ver: la estructura, el diseño de las páginas clave, la construcción, el contenido, las pruebas. En cada uno miras algo real y lo apruebas o enumeras los cambios. Los comentarios funcionan cuando una sola persona de tu lado reúne todas las observaciones en una única lista por ronda. Describe el problema, como un número de teléfono que cuesta encontrar en una pantalla pequeña, y deja la solución a quienes construyen.
La aceptación va antes del lanzamiento, no después. En su paso sobre pruebas y lanzamiento, business.gov.au pide comprobar que los clientes pueden moverse por el sitio y comprar, buscar enlaces rotos, probar en distintos navegadores y dispositivos y revisar que el contenido sea exacto. Añade una comprobación propia: envía tú cada formulario y mira adónde llega la solicitud. Tras una aceptación por escrito decide el contrato: un error se corrige, un deseo nuevo es un cambio.
Después del lanzamiento: el primer mes y qué preparar antes de la primera llamada
Con el lanzamiento empieza la medición. La guía de inicio de SEO de Google, en Search Central, dice que normalmente no hace falta hacer nada más que publicar el sitio para que Google lo encuentre, y que una búsqueda con site: seguido de tu dominio muestra si ya estás en el índice. Es franca con los tiempos: algunos cambios surten efecto en unas horas, otros tardan varios meses. Una primera semana tranquila en el buscador, por tanto, no es un defecto. El portal australiano cierra sus pasos con mantener y medir: ten la información al día y lee la analítica.
Antes de la primera llamada a un estudio, pon las respuestas en una hoja: el objetivo en una frase, la acción única, el presupuesto y la fecha, las páginas que crees necesitar y a nombre de quién está el dominio. Hacerlo tú mismo es una pregunta honesta. El artículo de la SBA observa que los constructores suelen ser la opción de las empresas nuevas que buscan su primer sitio, y un desarrollador, a menudo la de las que ya tienen uno. VITON13 Studio es uno de los lugares donde se hace este trabajo, con el alcance, el plazo y el precio fijados por escrito antes de empezar. En cualquier caso, la respuesta a cómo encargar una página web empieza por esa hoja y no por la búsqueda de un proveedor.
Lista práctica
- Escribe una frase sobre quién llega a la web y qué única acción debe realizar allí.
- Envía el mismo brief de una página a varios proveedores y pide presupuestos escritos para una misma fecha.
- Comprueba que cada presupuesto nombra las etapas, las exclusiones y el número de rondas de cambios.
- Haz que un abogado lea la cláusula sobre quién tiene los derechos del diseño, los textos y el código.
- Pregunta a tu registrador quién figura como titular de tu dominio y guarda tú las contraseñas.
Preguntas frecuentes
¿Puede el desarrollador registrar el dominio de mi web por mí?
Puede hacer la parte técnica, pero el registro debe quedar a tu nombre y con tu correo. La ICANN advierte que un desarrollador que registra un nombre con sus propios datos de contacto puede figurar como titular, y que entonces quizá necesites un justificante de pago para demostrar al registrador que el nombre es tuyo.
¿Es mía automáticamente una web que he pagado?
No en todas partes. La guía del Gobierno británico dice que quien crea una obra por encargo es el primer titular de los derechos salvo acuerdo escrito. El Código Civil ruso atribuye el derecho exclusivo al cliente cuando el contrato tenía por objeto crear la obra y no dice otra cosa, y aplica otro artículo si el contratista es el propio autor. Haz que la cláusula conste en el contrato y que la revise un abogado de tu país.
¿Qué debe incluir el presupuesto de una web además del precio?
El alcance página por página, las etapas y lo que recibes en cada una, la lista de lo que no está incluido, el número de rondas de cambios y las fechas, también las que dependen de ti. Un presupuesto que solo trae un total no se puede comparar con otro.
¿Basta un constructor de sitios para la primera web de un negocio?
A menudo sí. Un artículo del blog de la Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos señala que los constructores son una opción habitual para un primer sitio, con el alojamiento y la seguridad a cargo de la plataforma. Los límites son la personalización y la portabilidad: un sitio hecho en un constructor por lo general no se traslada a otra plataforma, así que crecer supone rehacerlo.
¿Cuánto tarda una web recién lanzada en aparecer en Google?
La guía de inicio de Google dice que sus rastreadores suelen encontrar un sitio publicado sin que lo envíes, y que puedes comprobarlo con una búsqueda site: de tu dominio. No da un plazo fijo y sugiere esperar unas semanas antes de juzgar el efecto de un cambio, así que no saques conclusiones de los primeros días.
